jueves 8 de mayo de 2008

Otra vez campeones

Hace menos de un año que gritaba yo el We are the Champions a los cuatro vientos y otra vez hemos ganado la Liga (y van 31 que se dice pronto). Entonces, fue sólo dos días antes de que naciera la pitu Sofía y por lo que se ve que ha traído suerte al madridismo. A ver si la cosa sigue así y el año que viene podemos ir todos a la Cibeles a celebrar la décima, que eso sí que merecería la pena celebrar.

Aunque bueno, ganar la liga con varias jornadas de antelación, recibir al Barça en el Bernabéu y que nos hagan el pasillo (faltaría menos), meterles cuatro golitos (y pudieron ser siete) y, sobre todo, darles un bañito de juego tengo que reconocer que ha sido divertido, así que, los blancos de corazón, cantad conmigo:

¡¡¡Etó, faltón, saluda al campeón!!!

¡¡¡Raúl selección, Raúl selección!!!

¡¡¡Campeones, campeones, oé, oé, oé!!!

miércoles 16 de abril de 2008

¡¡¡Extra, extra!!! Sofía en los papeles

Como podéis ver, la pequeña Sofía ha sido elegida como portada de una revista juvenil inglesa. Ya véis que la portada ha quedado superguapa y la foto, cómo no, la ha hecho nuestro papi. La cosa viene de tradición familiar porque mis papis ya protagonizaron la portada del ¡Mola! cuando anunciaron que se casaban…

Bueno, si os ha sorprendido la noticia es porque, evidentemente, es falsa. La portada del ¡Mola! se le hicieron mis propios papis con el Photoshop y la de Sofía viene de esta interesante web (que a su vez conocí gracias a esta otra) en la que subes una foto y te hacen una portada de revista. Son estas cosas de Internet que molan, para que veáis que soy una oveja que está on-line.

Muchos besitos a mis "miles" de lectores


lunes 24 de marzo de 2008

¿Os lo dije o no?

¿Qué a qué me refiero? Pues a que ya os dije que por culpa de grumo (ahora Sofía) con suerte sólo me iba a poder fotografiar con las torres de apartamentos de Benidorm al fondo... Justo la foto que tenéis aquí, que os traigo recién aterrizados de la Semana Santa.

En fin, qué le vamos a hacer. Por lo menos hemos ido a algún sitio en vez de quedarnos en casa aburriéndonos como ostras... Y siempre queda el consuelo de que la peque se va haciendo grande y muy pronto mis papis se atreverán a hacer viajes más largos y más lejos. Por cierto, hay que ver qué salada está la pequeñaja, y qué guapa con esos dientecitos que le han salido…

Sí, lo del ojo es un arañazo que ella mismo se hizo (además de guapa y simpática es un bicho...)

viernes 29 de febrero de 2008

Caribe Mix 2

Hola a todos. No podía dejar pasar la ocasión de publicar en este día mágico, el 29 de febrero, un día que es casi como si no existiera, salvo para los que tuvieron la ¿mala suerte? de nacer ése día (mi papi se quedó muy cerca) de un año bisiesto…

Pero bueno, de lo que voy a hablar es de mi viaje a la República Dominicana, un relato que, como sabréis asiduos lectores ;-) me dejé a medias en el último post. Prometí hablaros de las excursiones y ahí voy. La excursión “oficial” que hicimos (¡hay que ver el negocio que hacen las operadoras con las excusiones!) fue una muy típica que te llevan a Isla Saona (el sitio que comentaba en el anterior post) y los Altos del Chavón. Un pueblo pintoresco en el que lo más interesante es ver el río de al lado, el que sale en la foto. Parece ser que aquí (y no en Camboya) rodaron el río de Apocalyse Now, ya sabéis, la peli de Coppola (¿no me digáis que no la conocéis?).

Otra excursión, pero esta "no oficial", fue al Capitán Cook, un restaurante al que te llevan en lancha y que está en la misma playa. Es un sitio curioso porque, al parecer, es de un gallego, así que puedes ver en la barra un par de jamones serranos, algo raro por aquellas tierras. La gracia del sitio, aparte de la tapita de jamón y la barra libre de cervezas, es que se come langosta, lo cual en España difícilmente se puede uno permitir. Tras la comida estuvimos en el Cortecito, una mezcla entre mercadillo y centro comercial, donde "Jill Pocoprecio" y "Johny el más barato" hicieron sufrir de lo lindo a mi papi al que eso del regateo (aunque no se le da mal) no le gusta mucho. Por cierto, a los dominicanos mira que les gusta hablar...

La última excursión fue una salida en lancha para hacer snorkel en la barrera de coral. Que luego ni barrera ni na, pero mis papis (yo me quedé en la lancha, que no sé nadar) pudieron bucear entre un montón de pececitos de colores. Aunque lo mejor vino después porque el monitor, por una propinilla (el deporte nacional), les llevó hasta el barco hundido del que ya hablé y a una jaula de tiburones. Era como un vallado de cuerda dentro del agua de diez metros por cada lado con tiburones y rayas dentro. Mi papi, que es un valiente, fue de los primeros en tirarse al agua (¿ya se han comido a los turistas de la primera excursión, no? Pues al agua...) y pudo ver bastante bien a los tiburones, aunque dice que no tenían pinta de fieros, aunque sí había alguno bastante grande. Pero, claro, teniendo en cuenta que estaban en medio del mar Caribe, tierra de tiburones, y como a tres kilómetros de la playa… ¿quien dice que no iba a ir algún otro tiburón a visitar a la familia de dentro?

En fin, un sitio muy recomendable para disfrutar del mar, aunque da un poco de pena cómo vive la gente de allí y se tiene la sensación de estar en una cárcel de lujo. Y es que fuera de los paradisíacos hoteles la gente vive en la pobreza o se dedican a ver pasar el tiempo (como los de la foto de al lado). Mi papi siempre se acuerda de los camiones de esos de volquete cargados de gente hasta los topes, que nos cruzamos a primera hora de la mañana (cuando la excursión de Isla Saona), y que, como si fueran mercancía, llevaban a los haitianos (vecinos de los dominicanos pero mucho más pobres) a trabajar… Pero bueno, no nos pongamos tristes. De hecho, nuestro recuerdo es el de un bonito viaje con muchas anécdotas, incluido el zorrillo apestoso que se vino en la mochila de polizón…

viernes 8 de febrero de 2008

De vuelta al Caribe

Antes de nada pediros perdón por haber tardado tanto en publicar. No, no he abandonado el blog y tampoco he tenido la suerte de estar de viaje, lo que pasa es que la cuesta de enero afecta incluso a los peluches…

Bueno, el caso es que superadas las fechas navideñas y deseando que acabe el invierno me voy a retrotraer al pasado y volar directamente al caribe. Esto fue en el verano de 2005, un año después de nuestro primer contacto con el Caribe. Volvimos a un hotel de la misma cadena que el de la Riviera Maya, que nos gustó mucho pero nos quedamos con las ganas de disfrutar un poco de las instalaciones del hotel, la playa y demás… Esta vez el destino era la República Dominicana, concretamente en la zona de Punta Cana. Por cierto, en la foto de arriba estoy en Isla Saona que es un paraje natural, una playa que está protegida para que no construyan y mantenerla lo más virgen posible y que es una de las excursiones principales para los turistas... pero bueno, de eso os hablará otro día en la segunda parte de mi viaje.

En fin, el caso es que la cosa aquí fue diferente. Nuestra actividad principal fue tirarnos a la bartola (cómo acabó la pobre…). Y es que, comparado con México, en esta zona no hay mucho que ver (que me perdonen los de allí) y está más pensado para ir en plan vuelta y vuelta en la hamaca y ahora me tomo una piña colada, ahora un daiquiri de fresa… Justo frente a nuestra playa había un barco hundido hace bastantes años que le daba al paisaje un toque exótico. Y además teníamos casi todos los días la visita de un pájaro (ver la foto de abajo) que se dedicaba a pescar en plan zamikaze (osea, sobrevuelo el terreno y cuando veo un objetivo me lanzo en picado), muy salao el bicho.

Por cierto que de nuevo estuvimos cerca de un huracán. Nosotros no lo sufrimos pero mucha gente que en esas fechas iba a la Riviera Maya tuvo que cambiar de destino porque allí estaba la cosa muy chunga por culpa de un huracán que, esta vez sí, golpeó de lleno por allá. Menos mal que esta vez no nos tocó…

domingo 6 de enero de 2008

... y felices reyes

Pues eso, que espero que los Reyes Magos os hayan traído lo que pediáis (si es que no, es que probablemente no os habéis portado bien).

Muchos besos para todos

PD: ah, la de la foto es una nueva ayudante que han tenido este año los reyes...

lunes 24 de diciembre de 2007

Felices fiestas

Se acaba 2007, un año que ha sido duro para toda la familia y en la que hemos aumentado de número. Por lo que me toca, a pesar de haber sido relegada a un segundo plano, no me puedo quejar porque con Sofía y todo, he podido disfrutar de dos viajecitos (uno a Londres y otro a Fuerteventura). Por cierto, recordaros que aún me quedan unos cuantos viajes por contar (y los que espero hacer), así que el próximo año voy a seguir dando la lata...

En fin, sólo desearos, junto a mi hermanita Sofía, que tengáis una Feliz Navidad, un estupendo Nuevo Año, que los Reyes no os echen de casa y que no se os atraganten las uvas ni os dé una subida de azúcar de tanto turrón. Muchos, muchos besos…

lunes 17 de diciembre de 2007

Paris Mon Amour


Ha sido casualidad que después de hablaros de mi amigo Pepe, el zorrillo apestoso francés, mi siguiente post sea precisamente para hablaros de mi viaje a la capital de la France, la ciudad de las luces y el amor. Fue otro escapadita en un puente con mis papis y en la que nos dimos una buena pateada (yo, como siempre, colgada de la mochila). La verdad es que aprovechamos el tiempo tanto que un guía de allí se quedó alucinado cuando le dijimos que en un día habíamos visto dos museos, tres palacios, los campos elíseos y ya no me acuerdo cuanto más.

El tipo, por cierto, nos llevó hacer un tour por Paris la Nuit, incluyendo paseo por el Sena (la leche que frío) y carrera, a toda velocidad, por el túnel donde se mató la lady Di esa. También nos habló de una iluminación especial que tiene la torre Eiffel. La llaman Pokemon y consiste en dejar que haya suficientes japoneses subidos a la torre; les dicen que disparen los flashes de la cámara y ya está. El efecto es sorprendente.

Por supuesto estuvimos en el Louvre viendo, entre otras, a la Gioconda (aquí al lado tenéis la foto). Madre mía en mi vida había visto tanta gente haciendo fotos al mismo tiempo… hay que pegarse para poder llegar a la primera fila y ver esa maravilla de cuadro.

Otra cosa chula de Paris es la torre Eiffel. Es una de esas cosas que parece que parece que por tópicas no te van a gustar y la verdad es que molan. La vista, por supuesto, es una pasada, aunque miras para todos lados y dices, sí, es París pero como que me falta algo (la torre Eiffel, claro). Por cierto, mi papi, con dos narices, se atrevió a cometer el mayor pecado del mundo para un francés… comerse un croissant mojándolo en el café y encima en la mismísima torre Eiffel….


PD: por cierto, por si no os habéis dado cuenta, este blog ya lleva ¡¡más de un año!! ¡¡¡y eso que sólo soy una oveja de peluche!!

jueves 29 de noviembre de 2007

Una historia de (des)amor

Hace ya algún tiempecillo empecé a hablaros de mis amigos y eso es justo lo que voy a hacer hoy. Eso sí, os voy a hablar de uno especial, un pobre amigo mío que se encuentra muy solo, buscando a su media naranja. Aunque es francés, mi amigo se llama Pepe, aunque en mi casa le conocemos como “el zorrillo apestoso”. Es sólo un mote porque en realidad huele a perfume francés y es muy simpático, aunque un poco pesado. Siempre se quiere venir conmigo a los viajes (para buscar a su amorcito), pero desde que una vez se metió de polizón en la mochila de mi papi y se vino a la República Dominicana con nosotros (otro de los viajes que tengo pendientes de contaros), mi papi se lo prohibió terminantemente. Una cosa es que me lleve a mí pero ir cargados con todos los peluches de la casa...

En la foto de arriba nos podéis ver a los dos en una playa caribeña ¿le reconocéis? Sí, es cierto, mi amigo no es un cualquiera; hace unos cuantos años protagonizaba unos dibujos animados. El pobre se pasaba los capítulos persiguiendo a una pobre gatita a la que habían pintado una raya en la cola haciendo que Pepe creyera que era una mofeta como él… pobre, ¿encontrará alguna vez a su verdadero amor?

miércoles 7 de noviembre de 2007

Al otro lado del charco (Riviera Maya II)

Ahora que se ha resuelto el misterio de donde estuve en mi última escapada (sin demasiado éxito de participación, la verdad), vuelvo con el relato del viaje a México que dejé a medias. Os recuerdo que hablo de la primera vez que cruzamos el charco, nuestro primer encuentro con el Caribe y, además, la luna de miel de mis papis.

Por ejemplo os voy a hablar del semáforo que hay en el aeropuerto de Cancún para los que llegan. Es como un semáforo de los de verdad con un botón que tienes que pulsar. Si sale verde no problem, pero como te salga rojo la has cagado (lo harán al azar, digo yo) porque te registran hasta los gallumbos. Y es que el aeropuerto éste es un poco como de república bananera (el peor de todos los que hemos conocido), y eso que llegan allí todos los días cientos de turistas. Imaginaos que para la vuelta pasamos un montón de controles (son cantidad de pesados) y que para anunciar la salida de nuestro vuelo apareció un mejicano con un megáfono…

Otra anécdota curiosa son las vans, que debe ser la traducción de fregoneta en mejicano. Son eso, unas fregonetas parecidas a las del Equipo A (ver foto) que puedes parar en la carretera, les dices dónde vas y negocias el precio (muy barato, claro) y ala todos padentro porque son compartidas. La cosa es que en la Riviera Maya prácticamente hay sólo una carretera, casi totalmente recta además, con lo que es muy fácil ir de un sitio a otro (os lo recomiendo).

Otro sitio que no se puede perder el que vaya es Tulum, otra ciudad maya que en este caso está al lado de la playa. De este sitio ya os hablé cuando lo del huracán, y también os dije que nos gustaría volver a México en parte para poder darnos el chapuzón que no pudimos darnos en ese precioso lugar.

Otra experiencia interesante fue una excursión en quad que hicimos y donde pudimos bucear en un cenote (bueno, yo me quede en la mochila que a mí me daba miedo) y también visitamos un poblado indígena en el que mi papi se atrevió a ponerse una tarántula en el brazo (un tío valiente, sí señor). En fin, un montón de buenos recuerdos que hacen que cada vez que nos acordamos de este viaje se nos escape un suspiro…aaaaayyyyy