En mi último post ya os conté que
Aunque, la verdad, viendo lo mucho e interesante que hay en la web, cualquiera que nunca haya estado en Holanda (como una servidora) necesitaría como un mes para verlo todo… ¡y sólo tenemos tres días! Así que habrá que centrarse; por eso, y a pesar de que está muy bien explicado que en Holanda las distancias son muy cortas y es posible visitar un par de ciudades el mismo día, mis papis y yo hemos decidido centrarnos en una sola ¿adivináis? Sí, Ámsterdam, la capital holandesa famosa por sus canales, sus bicicletas y unos bares donde la gente fuma una hierba que no se puede fumar fuera… lo que no entiendo porque yo creía que donde se estaba prohibiendo fumar era dentro de los bares… y no en la calle… En fin, cosas de humanos. Bueno, pues como os decía, dejaríamos para futuras ocasiones ir a un montón de sitios como La Haya para ver (entre otras muchas cosas) el museo donde está La Joven de la Perla, o como Madurodam, que por lo que he visto sería para mí como tener una “Holanda a mi medida” (en vez de a mi manera ;-). Tampoco faltaría una visita a Kinderdijk a ver los molinos Patrimonio de
Por cierto, a estas alturas ya nos habríamos topado con una oficina de turismo y conseguido un plano de la ciudad; en la web se puede descargar uno pero no es muy bueno. Así que otro consejito para la web: un buen mapa de Ámsterdam que incluyera referencias del transporte, o al menos incluir otros mapas con las redes de tranvía, metro, etc. Hay un mapa interactivo de transportes pero a mí no me funciona. Menos mal que “ancha es Internet” y haciendo una búsqueda rápida se puede encontrar de todo; por ejemplo los mapas que yo he visto en esta web que no están mal. Y bueno, llegados al tema del transporte, la información de la web oficial está bastante bien aunque es un poco liosa, seguramente porque hay un montón de medios diferentes. Entre eso y que dicen que es una ciudad relativamente pequeña y hecha para callejear, no sé si nos inclinaríamos por hacernos con un bono transporte de los de allí, alquilar unas bicis o pillarnos una I Amsterdam Card, que es una tarjeta con la que puedes usar el transporte gratis y además entrar en un montón de museos y sitios y hasta hacer un crucero por los canales. Por cierto, otro pequeño tironcito de orejas para la web: de la tarjeta ésta hablan muy poco y no dicen para qué sitios sirve, cuanto cuesta (ojo, en 2010 no sube de precio que algo bueno tenía que tener la crisis) o dónde conseguirla online (todo lo podéis consultar aquí).
Y bueno, con esto creo que tendríamos de sobra cubierto el primer día así que a dormir y a levantarse temprano el día siguiente para ir al Museumkwartier, osea el barrio de los museos, donde no nos perderíamos por nada del mundo el Museo Van Gogh (¡qué emoción, con lo que me gusta!), ni tampoco el Rijksmuseum, sobre todo para ver los cuadros de Rembrandt que es uno de los favoritos de mi padre. Como no tenemos mucho tiempo, nos conformaríamos con estos dos, de momento, y a la salida una visita rápida al parque Vondelpark (mejor sería en veranito así que…) y nos iríamos callejeando y haciendo comprillas por el barrio de Pipj. Quizá intentaríamos ver la tienda de Jeni Bloemsierkunst y si es posible probar la comida con flores comestibles; si no, buscaríamos alguno de los bares y restaurantes que recomiendan en la web, aunque no es que den mucha información de los sitios (ojo al dato señores ;-). Ya por la tarde sería un buen momento para ver el Grachtengordel (en cristiano, el cinturón de canales), conocer el puente delgado y quizá hacernos un pequeño crucero. Ah y buscaríamos a ver dónde se esconde el barrio ése donde hay una especie de tiendas de ropa interior femenina que en vez de maniquíes tienen señoritas de verdad en los escaparates (o eso me ha contado mi madre, que yo no lo entiendo ;-) Por cierto que en la web ni lo mencionan, aunque lo que de verdad se podría mejorar es incluir un mapa para poder situar bien los barrios de Ámsterdam.
Y llegaríamos así al tercer y último (¡qué pena!) día, que lo podríamos dedicar a ver lo que nos faltara… que siempre se quedan cosas colgadas… o hay algo que cuando llegaste estaba cerrado… o yo que sé. Podríamos aprovechar para otras visitas interesantes de las que no he hablado como la casa de Ana Frank o el Museo Hermitage. Si le dejamos elegir a mi madre, probablemente toque una visita a la fábrica de diamantes (lo de comprar cuando nos toque la primitiva ;-), si le dejamos escoger a mi papi visitaríamos la Heineken Experience, y si me dejan escoger a mí (bueno, a mí papi también le gustaría) nos acercaríamos a ver, aunque sólo fuera el exterior, el Amsterdam Arena, el estadio que ocupa un huequecito en nuestros corazones desde que el Real Madrid ganara allí la séptima. Pero bueno, siendo realistas lo más seguro que lo que haremos será seguir callejeando para hacer unas comprillas en alguno de los muchos mercadillos de la ciudad, como el de Albert Cuyp, el el mercadillo de arte o el Dappermarkt; eso sí, ni acercarse al mercadillo de las pulgas por lo que pueda pasar ;-) Y nada, con eso y un bizcocho tocaría coger el tren hacia el aeropuerto y volver a casa, exhaustos pero seguro que muy contentos.














































